La guerra de la privacidad en Instagram


Nota de NG

Ya he comentado que 2012 fue un año movido para Instagram. Pues el fin de fiesta no le fue a la zaga, ya que en diciembre adelantaban sus nuevos “Terms of service” y los ingers agitaron las redes sociales.

Los principales puntos de discordia de estos nuevos TOS son los siguientes:

1.Los contenidos publicados en Instagram (y la información asociada a los mismos) pueden ser compartidos con Facebook, anunciantes y empresas afiliadas.

2.Terceras empresas podrán utilizar nuestras fotografías o comentarios en campañas de publicidad, pagando por ello a Instagram, sin que el autor cobre por ello.

3.El usuario reconoce que no siempre tenemos que identificar ciertos contenidos de pago, comerciales o esponsorizados como tal, es decir, usará publicitariamente la plataforma sin mención expresa de que es publicidad.

National Geographic abanderó la corriente de repulsa contra Instagram, dejando firme constancia de su abandono de la red si esta no reculaba en sus intenciones.

Conocidos fotógrafos e Ingers, con cientos de miles de seguidores a sus espaldas, también intentaron poner a instagram entre la espada y la pared.

El revuelo fue tal que Kevin Systrom cofundador de Instagram, tuvo que emitir una nota de aclaración. “Donde dije digo, digo Diego”

Los medios  se hicieron eco masivo de esta política y del descontento de los Ingers, hasta tal punto que vaticinaron y confirmaron la huída masiva de los integrantes de la red.

Por fin, la revolución contra los derechos de autor y privacidad en las redes sociales. La crisis estaba montada.

Las noticias de abandono masivo de la red se sucedieron, según AppStats, en enero de 2013 su uso se había enfriado hasta rebajar en un 50% su DAU.

Pero todos sabemos como son los bailes de cifras, y un mes más tarde, la marca salió otra vez a desmentir que su falta de tacto hubiera hecha mella en el número de sus afiliados y participación activa en su red.

Después de 2 meses, diciembre’12 y enero’13, copando las redes sociales, el tema ha desaparecido de éstas, y ya nadie habla sobre esta cuestión. Se supone que instagram está dando nueva forma al polémico texto y que algunos pesos pesados han abandonado la red (fotógrafos profesionales). NationaGeographic mantiene sus 14 cuentas intactas y sigue volcando un material que da caché al medio. En cuanto a la entrevista que linkaba más arriba de Xatakafoto, sobre un grupo de afamados fotógrafos profesionales, dos han desaparecido (Rafael Roa y JordiVPou) y los otros dos (Gabriel Samper y Sion Fullana) siguen adelante, sumando entre ellos unos 200.000 seguidores.

No se puede hablar sobre este asunto sin recordar la maniobra de Facebook para hacer de puente entre la información que generaba en su red y el acceso de la misma en su reciente adquisición. En síntesis, durante el mismo período FB realizó una encuesta sobre las nuevas condiciones de uso de su red, a la que sólo contestaron el 0,05% de sus integrantes, que en abrumadora mayoría (un 88%) desecharon el nuevo texto. Facebook hizo oídos sordos argumentando que hubiese sido necesario que un 30% de sus integrantes la hubieran rechazado, y sin ningún reparo “tiró p’alante”.

Yo, terminaba este post con la firme idea de que Instagram está todavía pensando el nuevo texto de las condiciones, y que actualmente seguían en vigor las de 2010, todo lo leído me lleva a esta conclusión. Pero durante junio aparece esta noticia, publicada por Bit defender, que me hace pensar si de verdad no estaremos aceptando las condiciones propuestas para enero del año en curso. Desde luego, nadie más ha incidido sobre ello en los últimos meses.¿Puedes tú decirme algo al respecto?

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Pero,¿qué es Instagram?


 

Todos sabemos que es un medio social basado en la realización de fotos y su etiquetado para posteriormente ser compartidas, pero antes de empezar a hablar de sus características convendría quedar de acuerdo en qué es Instagram, quiénes la utilizan y para qué sirve. Pues bien, aunque éste debería ser el principio formal de toda monitorización, vemos que nada es tan difícil como establecer las principales características sobre las que se asienta y crece este medio. Nunca nos pondríamos de acuerdo. ¿Por qué? Se supone que la herramienta es el vehículo, luego habrá quienes con ella generen buen y mal contenido, al igual que todos los medios sociales.

Pues no, la herramienta en sí causa ya discordia. De un lado los puristas de la fotografía que se burlan de las capturas que hace el público en general. Por otro, los que adoran la herramienta y sus posibilidades; y un tercer grupo, que como siempre no es siquiera un grupo, formado por los que sacan partido a esa herramienta, sin preocuparles si es una expresión artística, una plaga de mediocridad, o un invento para hipsters.

¿Por qué esta polémica? ¿Qué está pasando con las redes sociales? Mi opinión es que la 2.0 está cambiando el concepto de generación de contenido, la democratización en la utilización de herramientas está dando la vuelta a la marea de flujo de creación de la información, y por lo tanto del conocimiento. No se debe olvidar que el conocimiento es poder y que la repartición de éste provoca que ciertos grupos establecidos se estén desmoronado. Centrándonos en Instagram, ¿en qué me baso?

La fotografía ha sufrido una de las mayores convulsiones que cualquier disciplina haya soportado en los últimos tiempos. Los fotógrafos, que antes podrían ser una casta con sus privilegios, ven como todo el mundo que disponga de un móvil se ha sumado al carro de generar producción fotográfica. Ese contenido por supuesto, es muy inferior técnicamente al suyo, pero también se han dado cuenta de que comunica. Sí, el receptor no tiene formación suficiente para evaluar la técnica y plasticidad de una foto, pero sí sabe diferenciar entre lo que le gusta y lo que no le dice nada, entre lo que le genera un sentimiento y lo que le deja vacío, entre lo que le mueve o le deja inerte. Si al paso de lo analógico a lo digital, le sumamos esto, tendremos que hay hordas de fotógrafos en potencia pululando por internet.

Adjunto este post por la naturalidad que da por hecho la siguiente frase, mientras habla de clases de Instagram en EEUU “..la mediocridad que Instagram ha instalado en el mundo viral de las redes sociales y la comunicación.”

Está muy consabida, pero nunca más expresiva la frase de que una imagen vale por mil palabras. Con las cámaras en los móviles, el público en general ha descubierto su “yo fotógrafo”, ha aprendido a contar una experiencia con una imagen, ha descubierto la satisfacción de expresarse mediante la fotografía, ha experimentado la alegría de poder considerarse un pequeño artista. ¿Vamos a pedirle que se calle? ¿Intentaremos convencerle de que su producción es mediocre? ¿A quién hace daño?

“Instagram isn’t about the followers you have, but about the journey you take”

“…Instagram … está cambiando la manera en que mantenemos y sostenemos las relaciones. Está cuestionando la barrera entre lo análogo y lo digital… en sí mismo no es un estilo de vida, pero los efectos de Instagram han cambiado mi vida y la de muchos otros”, concluye Paul.”

(Paul Tellefsen) si queréis ver la pieza completa del video-resumen que encabeza este post pulsar aquí mismo.

El tercer grupo, en el que nos deberíamos encontrar todos los aspirantes a CM, está formado por los que dejando atrás prejuicios y etiquetas utilizan la herramienta como un soporte de comunicación. Los que asumen la propagación de su uso y se vinculan a la herramienta como si fuera una cabecera informativa, un programa de radio o de Televisión… aprovechando el franco crecimiento de los Instagramers. Se pueden hacer muchas cosas interesantes.

Finalmente, y para zanjar la polémica, os traigo un post de un blog de fotografía, que aunque defiende ésta como un arte de prolongado aprendizaje, abre la puerta a la evolución y defiende la utilización de los móviles para conmover y contar un fragmento de vida.

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